Síndrome de Peter Pan

En el mundo que vivimos es cada vez más común encontrarnos con hombres que poseen el Síndrome de Peter Pan. Son hombres que temen al compromiso y no pueden mantener relaciones duraderas.

Sin embargo, esto es un defecto que puede corregirse. Lejos de ser un rasgo en la personalidad,  es un defecto que se forma en la infancia.

Todos estos hombres han tenido una carencia afectiva en la infancia, esta falta de amor les hace sentir que no son queribles, es por esto que escapan del compromiso temiendo que su pareja les va a hacer daño.

El autoestima del hombre Peter Pan está dañada desde la infancia, por eso, al crecer, buscan seguridad a través de su físico, autoimagen, inteligencia, el trato con los demás o la cultura.

No hay un único perfil de hombre Peter Pan, inclusive se ha creado una tipología:

– El principe destronado. Este corresponde al niño que es rey de la casa entre los dos y cinco años, sin embargo, llega un bebé y el niño sufre una crisis por desplazamiento.

– El principe vagabundo. Este es un niño que paso de un hogar a otro por tener padres divorciados. Al ser querido por tantas personas distintas y vivir en tantos lugares pierde el sentido de nido y del lugar al que pertenece.

– Los patitos feos. Estos no son tan lindos como sus hermanos o primos y se ven inferiores al modelo que se les impone, el cual puede ser el de su padre o su tío.

– El niño invisible. Son el fruto de parejas que dedican más tiempo a sí mismas que a sus hijos, por tanto, éste se mantiene callado para no molestar.

– El Peter Pan seductor. Se siente atractivo y tiene un buen autoconcepto. Salta de una relación a otra sin comprometerse en ninguna. Tiene todo lo que se necesita para madurar pero le falta encontrarse a sí mismo.

– El Peter Pan servicial. Su autoimagen es mala y tiene un mal autoconcepto. La única forma que encuentra de superar sus inseguridades es entregarse por completo a su pareja.

– El Peter Pan narcisista e intelectual. Son hombres que se consideran únicamente buenos en su aspecto e intentan potenciarlo olvidando sus defectos. El narcisista vive de ser guapo y teme a la vejez,  mientras que el intelectual se siente incomprendido y se aisla.

Sin embargo, no todo está perdido para los Peter Pan de este mundo. Siempre y cuando tengan una mujer dispuesta a ayudarlos y a superar sus inseguridades, pueden salir adelante.

Por lo tanto, depende de vos.

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